Changelogs 19-06-2026 [Alpha]

Aplicaciones#

Changelogs correspondientes a los releases publicados en tal fecha en los repositorios. Aun se encuentra en estado Alpha por lo cual es comun poder encontrar errores o funcionalidades no terminadas. Cualquier reporte se puede realizar en los repositorios y/o en los canales de comunicacion oficial

vasak-desktop#

  • Animacion nueva al abrir el centro de notificaciones
  • Animacion nueva al abrir el menu
  • Animacion nueva al abrir applets
  • Se agrega popup para bandeja del sistema al hacer click derecho
  • Se reacomoda el menu para mejorar visibilidad
  • Se mejora la navegacion con teclas en el filtrado del menu
  • Se mejora iconos del indicador de bateria
  • Se corrige error al modificar brillo en Wayland
  • Se corrigen apps mostradas en el area del panel
  • Secorrige gestion de tema oscuro
  • Se corrige uso de pipewire
  • Se mejora indexacion del menu
  • Se agregan iconos reactivos
  • Se agrega PopUp de confirmacion para botones de sesion
  • Se agrega OSD feedback de acciones
  • Se reduce consumo de recursos para el desktop en general
  • Varios iconos de la bandeja no aparecían y a varias aplicaciones no se les abría el menú del click derecho. Eran tres cosas distintas y ninguna se ve sin una aplicación real publicando su icono:
    • El menú se pedía en la ruta equivocada. La ruta que cada aplicación publica se leía con el tipo mal declarado, así que la lectura fallaba siempre y el panel caía a una ruta fija que sólo es la correcta para las aplicaciones hechas con una biblioteca en particular. Ésas funcionaban de casualidad; el resto no mostraba ninguna acción.
    • Los submenús mostraban una copia del menú completo en vez de su contenido, porque se pedía siempre el nivel raíz en lugar del submenú que se estaba abriendo.
    • Cuando un icono no se encontraba, el hueco quedaba vacío para siempre: la clase que dibujaba el reemplazo estaba mal escrita y no existía. Además la búsqueda por nombre miraba seis rutas fijas e ignoraba el tema de iconos del sistema. Ahora se usa el mismo resolvedor que el resto del panel —que sí conoce el tema y se actualiza cuando lo cambiás— y si la aplicación pide un icono que no está instalado se muestra la inicial de su nombre, para que al menos se vea que hay algo ahí y se pueda clickear.
  • El centro de control ahora reconoce las VPN que administra su propia aplicación —Twingate, Tailscale, ZeroTier, wg-quick—, no sólo las creadas desde NetworkManager. Con Twingate conectado decía que no había ninguna VPN mientras todo el tráfico pasaba por ella. Las conocidas se muestran con su nombre («Twingate», no «sdwan0») y se agrega por dónde sale y con qué dirección. Requiere el plugin de red 2.2.0.
  • El repositorio pesa 62 MB menos. El GIF de vista previa del README era más grande que todo el resto del proyecto junto y se descargaba entero en cada clon; en su lugar va a ir un enlace a un video.
  • Menú nuevo en el panel con las aplicaciones del celular, al lado del gestor de archivos, y una tarjeta en el centro de notificaciones con el estado del teléfono y las ventanas abiertas, con un botón para cerrarlas. El botón del panel sólo aparece cuando hay un teléfono conectado: un icono permanente para algo que necesita un aparato que la mayoría no enchufa nunca es ruido en la única franja de pantalla que está siempre a la vista. Si el teléfono está conectado pero sin autorizar, el icono lleva un punto de aviso.
  • En ese menú todas las aplicaciones tenían el mismo icono. Android no entrega el icono de una aplicación por ningún camino sencillo, así que las 89 filas caían al mismo cuadrado genérico: parecía roto y no ayudaba a encontrar nada. Ahora las aplicaciones conocidas —WhatsApp, Telegram, Spotify, Instagram, YouTube, Gmail, Chrome, Discord, Netflix y unas cuantas más— usan su icono real del tema de VasakOS, y el resto muestra una ficha con la inicial del nombre. Deducir el icono a partir del nombre del paquete se probó contra un teléfono de verdad y se descartó: acierta un tercio y la mayoría de esos aciertos son equivocados —«Ajustes» del teléfono quedaba con el icono de Ajustes de VasakOS, al lado de su propio nombre, como si abriera el local—.
  • Ese menú no respetaba los colores del sistema. El selector de dispositivo era una lista desplegable nativa —que dibuja GTK, no el tema— y el interruptor de aplicaciones del sistema era una casilla nativa. Ahora usan los componentes del escritorio. De paso, la animación de apertura y cierre no existía: fallaba en silencio y la ventana aparecía y desaparecía de golpe.
  • El modo oscuro y el pack de iconos se perdían al reiniciar. El interruptor de tema solo se lo contaba a gsettings, que en VasakOS no lo lee nadie —eso funciona en GNOME, donde un servicio lo reparte a las aplicaciones—. Las que se veían bien era porque se les había avisado mientras estaban abiertas: al reiniciar volvían todas en claro y con los iconos por defecto, al lado de un escritorio que seguía oscuro. Ahora también queda escrito donde GTK lo busca al arrancar (gtk-3.0 y gtk-4.0 en la configuración del usuario), respetando el resto de lo que haya en esos archivos: fuente, cursor, tamaño de letra y demás quedan como estaban.
  • Tocar una notificación ahora hace lo que promete. La que abre la página, la que muestra la descarga: esa acción no se dibuja como botón —el botón es la notificación entera— y la tarjeta no tenía clic, así que quedaba inalcanzable. Ahora se puede tocar, con el cursor y el texto de ayuda que lo indican, y solo cuando la notificación realmente ofrece algo que abrir.
  • El panel no mostraba ninguna ventana abierta. Wayfire 0.11 informa la geometría con decimales y la lectura esperaba enteros, así que la lista fallaba entera y se reintentaba una vez por segundo: parecía una línea de log inofensiva, pero la lista nunca llegaba.
  • Abrir el centro de notificaciones cerraba el escritorio entero. La ventana se creaba la primera vez que se la usaba, desde una tarea en segundo plano; GTK no es seguro fuera del hilo principal y el proceso se caía con ella.
  • Los iconos de la bandeja tenían los colores mal y un halo amarillo. Los canales de color venían rotados: el azul de Telegram se veía violeta, el logo de Chrome perdía sus colores, y —lo más visible— el borde suavizado de cualquier icono claro salía amarillo y opaco, porque la transparencia del borde terminaba en el canal azul. Afectaba a todas las aplicaciones que ponen un icono en la bandeja, no a una en particular.
  • Los iconos de la bandeja se veían borrosos. Se tomaba siempre la primera versión que ofrece la aplicación, casi siempre la de 16 px, y se la ampliaba. Telegram, por ejemplo, ofrece hasta 256. Ahora se elige un tamaño que aguante la pantalla sin estirarse. Los iconos a color siguen a color: no se fuerza monocromo.
  • El botón del panel no cerraba el centro de control: lo cerraba y lo volvía a abrir en el mismo clic.
  • Textos que no seguían el tema. Varias etiquetas —la seguridad de una red Wi-Fi, la mínima del clima, el nombre de la red— usaban un color que el tema no define, así que heredaban el del padre y las variantes atenuadas no se atenuaban.
  • El indicador de batería se quedaba congelado en el porcentaje que tenía al iniciar sesión. Nunca se suscribía a los avisos del sistema, así que no se enteraba de nada: repetía el mismo valor toda la sesión.
  • El panel mostraba el icono de cable estando en Wi-Fi. Describía la primera conexión activa que encontrara —el loopback, un túnel VPN, lo que fuera— en vez de la que realmente te da salida, y todo lo que no era Wi-Fi lo dibujaba como ethernet. Ahora pregunta cuál es la principal, y un módem o un túnel tienen su propio icono.
  • El menú de aplicaciones está en el idioma del sistema. Las aplicaciones traen sus traducciones adentro del propio archivo .desktop y el menú leía siempre la versión sin traducir: en un sistema en español todo aparecía en inglés aunque la aplicación tuviera su nombre en español. Vale también para la descripción y para las palabras con las que el buscador las encuentra.
  • La lista de redes Wi-Fi entra en la pantalla. El applet de red gastaba casi todo su alto en tres bloques apilados —VPN, tráfico y Ethernet— y a la lista, que es a lo que uno abre el applet, le quedaba una franja tan corta que se cortaba junto con el botón de actualizar. Ahora el tráfico va sobre la fila de Wi-Fi, VPN y Ethernet comparten una fila, y la lista se queda con lo liberado: cuatro redes a la vez y el botón siempre a la vista.
  • Corregido: el punto que indica «desconectado» era invisible, porque usaba un color que no existe en el tema.
  • El centro de notificaciones aparecía en el medio de la pantalla. Era una ventana común ubicada con una llamada que en Wayland no hace nada —una aplicación no puede decidir dónde se coloca— y después se la arrastraba a su lugar pidiéndoselo al compositor. Ahora está anclado al borde derecho, entre el panel y el fondo, que es como un componente del escritorio dice dónde va.
  • Se cierra con Escape y al hacer clic en cualquier otro lado. Antes quedaba abierto encima de lo que estuvieras usando hasta volver a tocarlo.
  • Corregido: el botón que lo abre y lo cierra se desincronizaba de lo que había en pantalla.
  • Corregido: al anclarlo se había quedado sin tamaño y abría como un cuadradito de 200×200 pegado arriba a la derecha. Vuelve a ocupar sus 350 px de ancho por todo el alto de la pantalla.
  • El historial de notificaciones se lee del demonio en vez de que el escritorio corra su propio servidor compitiendo por el mismo nombre.
  • Cerrar sesión ahora cierra la sesión completa en vez de dejar procesos sueltos.
  • El botón de Configuración del menú ahora abre Ajustes. Invocaba un comando que no existía: el error se tragaba en silencio y el botón no hacía nada. Lo mismo pasaba con la acción “Configuración” del buscador, que cerraba la ventana sin abrir nada.
  • Al conectar, desconectar o cambiar un monitor se rehacen los escritorios y el panel. Antes se construían una sola vez al iniciar sesión: una pantalla enchufada después no recibía nada, y una desconectada dejaba sus superficies colgadas.
  • El monitor principal se le pregunta al sistema en vez de suponer que es el que está en la posición (0,0) — con varias pantallas ese es simplemente el de más a la izquierda, así que el panel y el centro de notificaciones podían aparecer en la pantalla equivocada.
  • Corregido que el centro de control mezclara unidades de pantalla, lo que en pantallas escaladas lo mandaba a otro monitor.
  • La búsqueda del menú ya encuentra con mayúsculas. Escribir «F» para Firefox no devolvía nada, y el resaltado de las flechas apuntaba a otro elemento del que se veía, porque había dos listas filtradas distintas.
  • Los botones de sesión (apagar, reiniciar, cerrar sesión) ya no dejan el menú en blanco al hacer clic.
  • El menú abre al instante. Antes cada apertura releía y reinterpretaba todos los archivos .desktop del sistema, bloqueando la interfaz durante el escaneo, y además reconstruía la ventana entera. Ahora la lista se guarda en caché y se actualiza sola cuando instalás o desinstalás un paquete — antes había que cerrar y reabrir el menú para ver una aplicación nueva.
  • El deslizador de volumen ya no congela el panel. Cada movimiento lanzaba un proceso y bloqueaba la interfaz hasta 3 segundos; el reloj y las animaciones se frenaban mientras arrastrabas. Lo mismo con el brillo.
  • Abrir el centro de control, los applets y el menú de apagado ya no reconstruye la ventana entera cada vez. De paso: el diálogo de apagado mostraba la acción anterior si se reutilizaba la ventana (elegías Reiniciar y luego Apagar, y salía el de reiniciar), y el centro de control consultaba la red cada 2 segundos aunque estuviera oculto.
  • Los registros dejaron de escribirse a disco en cada línea. Cada console.log del frontend era una escritura sincrónica que frenaba la interfaz. Además los archivos de log se acumulaban para siempre; ahora se borran los de más de una semana.
  • El reloj del panel despierta una vez por minuto en vez de doce, y ya no muestra el minuto con hasta 5 segundos de atraso. Se quitó una animación permanente que hacía repintar el panel toda la sesión, y se corrigieron dos temporizadores que quedaban corriendo.
  • El escritorio está traducido (español e inglés) y arranca en el idioma del sistema. Antes no tenía traducción y mezclaba los dos idiomas en la misma pantalla: un menú en español cuyos botones decían Shutdown, Reboot y Logout.
  • La bandeja del sistema ahora responde de verdad. El escritorio tomaba el nombre del servicio pero no implementaba la interfaz: no contestaba a las aplicaciones que se registraban (se quedaban esperando hasta agotar el tiempo) ni publicaba el estado que muchas consultan antes de mostrar su icono. Además se ejecutaban dos vigilantes, y cada recarga del panel sumaba otro.
  • Limpieza de los restos de X11. Nueve archivos seguían usando el manejo de ventanas anterior a la migración a Wayfire, que en Wayland no hace absolutamente nada. Ahora todos los menús y ventanas emergentes se ubican por la vía que sí funciona.
  • El escritorio se recupera si Wayfire o el demonio de notificaciones se reinician. Antes una falla pasajera era definitiva: la barra de tareas quedaba muerta y las notificaciones se congelaban en silencio hasta reiniciar el escritorio entero.
  • El escritorio ya no deja de arrancar si Wayfire tarda en responder al inicio; ahora reintenta en segundo plano y lo que se demora es la barra de tareas, no la sesión.
  • Corregido un bloqueo de hasta 50 ms entre los dos hilos que siguen las ventanas abiertas, cada vez que cambiaba alguna.
  • Se dejó de lanzar un proceso por segundo —unos 86.000 por día— solo para saber si el micrófono estaba silenciado. Ahora escucha los cambios de audio, y se reconecta si el servidor de sonido se reinicia.
  • El widget del clima: ya no muestra datos falsos de Berlín de 2023 cuando no hay red —avisa que no pudo obtenerlo—, dejó de enviar tu IP a un tercero por HTTP sin cifrar en cada apertura del menú (ahora deduce la ciudad de la zona horaria del sistema), y los días de la semana ya no salen corridos por uno.

vasak-desktop-settings#

  • Bloquear con Super+L daba una pantalla distinta a la de volver de la suspensión. El atajo seguía llamando a gtklock, con una hoja de estilos que ni siquiera existía: salía el diálogo gris de GTK, mientras que el bloqueo por inactividad ya mostraba la pantalla de VasakOS. Ahora las dos son la misma, la del inicio de sesión. Con eso gtklock deja de instalarse, junto con las ~400 líneas de Python que existían solo para teñirlo.
  • La clave SSH deja de pedir la frase en cada conexión. No había ningún agente corriendo, así que ssh la pedía de nuevo cada vez; ahora la sesión levanta el agente, la clave se agrega sola la primera vez que se usa, y la frase la pregunta el diálogo de Vasak, que la guarda en el llavero: escribirla una vez alcanza para siempre.
  • La sesión del escritorio no iniciaba. Faltaban dos dependencias que la sesión necesita para arrancar: la herramienta que lanza el compositor, y el propio escritorio, que se inicia automáticamente. En la imagen en vivo aparecían por casualidad; al actualizar, no.
  • Corregido: el portal del escritorio se intentaba arrancar desde una ruta que no existe en Arch, así que nunca arrancó aunque pareciera que sí. De él dependen los diálogos de abrir y guardar archivos y compartir pantalla.
  • Importar una clave GPG parecía no hacer nada. El diálogo que pide la contraseña se dibujaba en modo texto, dentro de una terminal que nadie estaba mirando: el lanzador de pinentry solo busca una interfaz gráfica si ve ciertas variables de entorno, y gpg-agent hereda el entorno de lo primero que lo despierte, que muchas veces no es la sesión gráfica. Ahora se detecta la sesión por su socket de Wayland, que sí está siempre.
  • La sesión la administra systemd (uwsm): las aplicaciones ven correctamente el entorno gráfico y los servicios arrancan y paran con la sesión.
  • Bloqueo de pantalla integrado y con el aspecto del sistema.
  • El teclado que elegiste al instalar ahora llega al escritorio. Wayfire no tiene el teclado «sin definir» por defecto: tiene us escrito a mano, así que una máquina instalada con teclado latinoamericano o español arrancaba escribiendo en inglés y el mapa que dejó el instalador no lo leía nadie. El wayfire.ini que se envía ahora deja esas claves vacías —que no es lo mismo que no ponerlas: vacías, Wayfire deja de imponer el suyo— y la sesión exporta el mapa del sistema. Lo que escribas en Configuración manda sobre ambos.
  • La pantalla de bloqueo ahora sí se parece al resto del escritorio. Toma los colores, el radio de las esquinas y la tipografía de la configuración en el momento de bloquear, así que cambiar el tema en Configuración alcanza para que el bloqueo lo siga. El botón de desbloquear venía pintado con el color de acento de GTK en vez del color del sistema, y las esquinas usaban un radio fijo que no tenía nada que ver con el elegido.
  • El fondo de escritorio aparece detrás del bloqueo, desenfocado y teñido con el color del tema —antes la pantalla era un rectángulo liso porque nunca se le pasaba la imagen. El desenfoque se calcula una vez y se reutiliza hasta que cambie el fondo o el tema.
  • Corregido: al suspender, la máquina esperaba a que alguien desbloqueara antes de dormirse. Ahora bloquea y suspende.
  • Se envía la configuración de referencia del gestor de inicio de sesión.
  • Se quitó el arranque duplicado del agente de autenticación, que quedaba corriendo dos veces.
  • Se recortó la lista de plugins del compositor a los que VasakOS realmente usa.

vasak-resonance#

  • La reproducción ya no carga el archivo entero en memoria: se transmite a medida que suena. Un disco largo pasaba de reservar más de 1 GB.
  • El panel del escritorio ya no muestra la música congelada: el reproductor avisa cuando cambia de pista, de estado o de volumen.
  • El control remoto escuchaba sin autenticación; ahora solo acepta conexiones locales y exige un token.
  • Reproducir una canción movía gigabytes por día entre el reproductor y su interfaz: la carátula del álbum se enviaba entera dos veces por segundo. Ahora viaja una sola vez, al cambiar de canción.
  • La caché de datos de canciones se reescribía completa en disco 120 veces por minuto y crecía sin límite hasta llenar el almacenamiento del navegador, momento en el que la reproducción dejaba de actualizarse.
  • Buscar volvía a indexar toda la biblioteca en cada tecla. Ahora el índice solo se reconstruye si la biblioteca es anterior a que existiera.
  • Escanear carpetas, buscar y manejar listas ya no congelan la ventana: se hacían en el hilo de la interfaz. Un escaneo dejaba la app sin responder todo el tiempo que durara.
  • Corregido: al poner una radio, el indicador de “cargando” no se apagaba nunca.
  • Las radios no tenían controles: pausar y reanudar no hacían nada y el botón siempre decía “detenido”. Ahora pausar corta la conexión y reanudar vuelve a conectar, que es lo correcto en una transmisión en vivo.
  • Al terminar una canción sin duración en sus etiquetas, el reproductor se quedaba quieto: ahora el fin de pista lo detecta el reproductor. Y al terminar la cola se detiene de verdad en lugar de quedar “reproduciendo”.
  • Ahora hay listas de reproducción. Estaban enteras en el backend sin ninguna pantalla que las usara: la sección “Playlists” mostraba en realidad la cola, y no había forma de crear una. Se pueden crear, borrar, agregar canciones buscándolas en la biblioteca, quitarlas, y reproducir o encolar la lista completa.
  • El reproductor no arrancaba si faltaba ~/.config/vasak: se caía antes de abrir la ventana.
  • Los controles de música del escritorio no funcionaban: el control de volumen se movía sin efecto y la barra de progreso era decorativa, porque el reproductor no ofrecía esas operaciones. Ahora sí, y hacer clic en el nombre de la canción trae el reproductor al frente (antes no hacía nada).

vasak-settings#

  • Se agrega configuracion de la bateria
  • Se agrega area de gestion de ventanas
  • Se agrega area de gestion de autostart
  • Se agrega area de configuracion de efectos
  • Se agrega area de configuracion de workspaces
  • Se agrega area de configuracion de monitores
  • Se agrega area de configuracion de Idioma y Teclado
  • Se corrige error el pipewire
  • Nueva sección Teléfonos: los celulares Android que ya se conectaron alguna vez, con su estado, cuándo se vieron por primera vez y su última dirección. Se los puede renombrar y olvidar. Aparecen también los que no están conectados, porque si no no habría forma de olvidar uno que no tenés a mano —que es justo cuando querés hacerlo—. Un aviso arriba de la lista aclara que olvidar un teléfono no le quita el acceso: eso se revoca desde el propio teléfono, en las opciones de desarrollador.
  • Esa pantalla no se enteraba de nada: enchufar o desenchufar un teléfono con la ventana abierta no cambiaba nada hasta cerrar y volver a abrir Ajustes.
  • Apariencia: el modo oscuro y el pack de iconos ahora sobreviven al reinicio. Es el mismo arreglo que el del interruptor de tema del escritorio —ambos guardan por el mismo camino—, descrito en vasak-desktop .
  • Cada interruptor de Privacidad dice si realmente bloquea algo. Había una nota al pie para once interruptores, fácil de pasar por alto; un control que parece protección y no lo es, es peor que no tener control. Las cuentas en línea las entrega un servicio que pregunta antes de responder, así que ahí negar sirve de verdad; la cámara, el micrófono y la pantalla los entregan PipeWire y el portal, que todavía no consultan esta política.
  • Las cuentas se administran a través del demonio, no de los archivos. Esta pantalla escribía accounts.json por su cuenta y guardaba el token en el llavero del usuario: esa entrada era una segunda puerta al mismo secreto, que cualquier programa tuyo podía pedir sin pasar por la pregunta de permiso. Ahora el secreto se entrega una sola vez y la aplicación no se queda con ninguna copia; listar devuelve solo metadatos.
  • Abrir Wi-Fi cerraba la aplicación entera. El componente que habla con NetworkManager dormía el hilo esperando respuesta, y hecho desde donde se hacía, eso no falla con elegancia: aborta el programa. De paso, las operaciones de red ya no congelan la ventana mientras NetworkManager contesta.
  • Nueva sección Usuarios: crear y eliminar cuentas, cambiar contraseñas, renombrar, dar o quitar permisos de administrador y bloquear una cuenta sin borrarla. No te deja borrarte a vos mismo ni dejar el equipo sin ningún administrador.
  • Nueva sección Fecha y hora: hora automática por red, zona horaria con buscador, ajuste manual y reloj de hardware en hora local (para quien comparte el equipo con Windows).
  • Nueva sección Brillo y luz nocturna: brillo por software y reducción de luz azul según horario fijo o amanecer/atardecer.
  • Bloqueo por inactividad configurable desde Energía: minutos hasta bloquear, apagado de pantalla y bloqueo al suspender. Antes vivía escondido dentro de una línea de wayfire.ini y no había forma de tocarlo desde la interfaz.
  • No se podía cambiar la distribución del teclado —ni nada que viva en wayfire.ini: bastaba un byte inválido en ese archivo para que la aplicación se negara a leerlo entero, y con eso ni cargaban ni guardaban las páginas de teclado, atajos, plugins, autoinicio y monitores. Wayfire lee el mismo archivo sin problema, así que ahora la configuración también.
  • Las variantes del teclado eran las de todas las distribuciones juntas (347 de 99 distribuciones), así que era fácil elegir una que no existe para la tuya; cuando eso pasa XKB no arma el mapa y el teclado se queda como estaba, sin decir nada. Ahora se listan las de la distribución elegida, con su nombre de verdad («Español (sin teclas muertas)» en vez de NODEADKEYS).
  • En el menú aparecía como «vasak-settings», con el logo de Tauri y dentro de Accesorios. La entrada del menú era la que genera Tauri por defecto: sin nombre propio, sin categoría y sin traducir. Ahora se llama Configuración —traducida a treinta idiomas, como la terminal y la galería—, lleva el icono de preferencias del tema de VasakOS, cae en Configuración y se la encuentra buscando «preferencias» o «ajustes».
  • Corregido: quien hubiera tocado alguna vez esa pantalla se quedaba con el bloqueo viejo, sin los colores del sistema y sin fondo, porque la configuración guardada pisaba a la del paquete. También arregla que al suspender la máquina esperara el desbloqueo en vez de dormirse.
  • Los plugins de Wayfire se pueden activar y desactivar desde cada página de configuración, y hay una página nueva que los lista todos por categoría. Los que el escritorio necesita para funcionar no ofrecen el interruptor y explican por qué. ⚡ Apagar los que no se usan es memoria y trabajo que el compositor deja de hacer.
  • Se corrigió que la configuración se corrompiera al guardar. La lista de plugins de wayfire.ini se escribe en varias líneas, y cualquier guardado la destruía. Además, al guardar una sección se perdían las opciones que la interfaz no conoce.
  • Opciones que no existían en ninguna pantalla: la cuadrícula de escritorios (cuántos escritorios tenés), el atajo para cerrar ventanas y quién dibuja la decoración.
  • Configuración para los plugins que solo se podían encender: cambiador de ventanas, cambiador rápido, cambio de pantalla, colocación de ventanas nuevas y reglas de ventana.
  • Autoinicio arreglado: mostraba los comandos sin su nombre, y las dos entradas de las que depende la sesión se podían borrar dejando el equipo sin escritorio.
  • La aplicación está traducida (español e inglés) y arranca en el idioma del sistema. De paso: el estado de la batería y las direcciones de escritorio se mostraban crudos en inglés, y las fechas ignoraban el idioma.
  • Interfaz más consistente: los campos de formulario ahora son componentes compartidos. Corrige que vaciar un campo numérico escribiera un valor inválido en la configuración sin posibilidad de recuperarlo.
  • El paquete no compilaba. 23 errores de tipos rompían el build. Entre ellos había tres fallas visibles: un color del tema que no se mostraba, los iconos de proveedores de cuentas que no cargaban y el botón «Limpiar» de atajos que no hacía nada.
  • Nueva sección Privacidad y seguridad: lista qué aplicaciones pueden usar tus cuentas en línea, con un interruptor por permiso y un botón para que vuelva a preguntar. Cambiar un permiso pide tu contraseña. Solo aparece lo que el sistema realmente hace cumplir: un interruptor que parece protección y no lo es es peor que no tenerlo.
  • Soporte para teclas multimedia y de brillo en los atajos, con una tarjeta dedicada a las teclas especiales.

vasak-terminal#

  • Se corrige focus al abrir terminal nueva • Se corrige focus al abrir tab nueva
  • Se corrige error en visualización de apps con instrucciones
  • Se fixea los exit de la terminal
  • Se agrega modo overlay para la terminal
  • Se agrega control de tamanio de letra
  • Se corrige espacio de terminal
  • La salida del terminal dejó de consultarse 60 veces por segundo: ahora el proceso empuja lo que escribe. Esto además corrige un cierre inesperado al recibir caracteres acentuados o emoji partidos entre dos lecturas.
  • El paquete no compilaba. Además, las etiquetas de los menús desplegables ignoraban la clase que se les pasaba.
  • La barra de pestañas mostraba las claves de traducción en vez de los textos, y siempre en inglés. Ahora arranca traducida y en el idioma de la sesión.

vasak-permissions (nuevo)#

  • Las aplicaciones ahora te piden permiso, como en macOS: la primera vez que un programa quiere usar la cámara, el micrófono, la pantalla o una cuenta tuya, aparece un cartel que explica qué va a poder hacer y vos decidís. La respuesta se recuerda, y cada permiso se decide por separado.
  • Lo decidido ya no lo puede tocar ningún programa tuyo. Antes la lista de permisos de las cuentas vivía en tu carpeta de configuración: cualquier programa la reescribía y se otorgaba lo que quisiera. Ahora es un servicio del sistema y el archivo no lo puede escribir tu usuario. Cambiar un permiso pide autenticación.
  • Si el programa no está instalado por el sistema, el cartel lo dice, porque en ese caso nadie puede garantizar que mañana sea el mismo programa.
  • El agente que muestra el cartel no crea ninguna ventana hasta que hay algo que preguntar: una ventana oculta costaría unos 150 MB permanentes por un cartel que se ve un puñado de veces.
  • El cartel del portal de escritorio ahora es el nuestro: cuando una aplicación pide la cámara o la ubicación a través del portal, el cartel se ve como el resto de VasakOS en lugar de heredar el de GNOME.
  • El servicio rechaza de plano lo que no puede hacer cumplir (cámara, micrófono, pantalla, ubicación, lectura del teclado): los entrega PipeWire y el portal, que no consultan esta política. Guardar una respuesta que no cambia nada, y que además la pantalla de Configuración no podía mostrar, era peor que no guardarla —nadie podía confiar en ella ni deshacerla. Las cuentas en línea sí se hacen cumplir.
  • Corregido: si un programa pedía algo durante el inicio de sesión, antes de que el agente arrancara, quedaba denegado para siempre y nunca se te volvía a preguntar.
  • Como máximo cinco carteles por minuto. A quien le aparecen más rápido de lo que puede leerlos, cada respuesta siguiente es un clic reflejo.
  • Aplicar de verdad cámara, micrófono y pantalla requiere aislamiento de aplicaciones: el portal no puede decir qué programa pregunta (la identidad que pasa está vacía fuera de un sandbox) y una aplicación puede hablarle a PipeWire directamente.

vasak-press-and-hold (nuevo)#

  • El selector de acentos ahora aparece de verdad, se elige con el teclado y escribe la variante. No aparecía nunca —la ventana quedaba en 0×0 y sin mapear—, los números no elegían nada (apretar 1 escribía un 1) y de todas las variantes sólo se podía escribir la ñ: la inyección buscaba el carácter en tu distribución de teclado, y é no existe como tecla en latinoamericano. Ahora el selector trae su propio teclado virtual con una tecla por variante, así que escribe cualquiera sin depender del teclado que tengas.
  • El selector usa los colores, el radio y la tipografía del sistema, se centra y se ajusta a cuántas variantes tenga la letra: con las siete de la a antes no entraban en la ventana, y con las dos de la n quedaban perdidas contra el borde izquierdo.
  • Escribir rápido ya no desordena las letras. La letra se escribía al soltar la tecla, así que al apretar la segunda antes de soltar la primera «as» salía «sa». En un editor se ve y se corrige; en un campo de contraseña no se ve nada, y por esto la pantalla de bloqueo rechazaba la contraseña correcta. Mantener apretado sigue abriendo el selector igual que antes.
  • Mantener una tecla apretada abre el selector de acentos, como en macOS: al sostener la i aparecen í, ì, î, ï… y elegís con un número o con clic. La ventana va centrada y no junto al cursor, porque muchas aplicaciones no informan dónde está el punto de inserción y el selector terminaría en cualquier lado.
  • Antes no funcionaba porque nunca arrancaba: no había servicio ni autoinicio, el paquete no estaba en ninguna lista, y su receta descargaba desde una organización equivocada una versión que nunca se publicó. Que mantener la tecla repitiera la letra era, simplemente, el sistema comportándose normalmente sin nadie interceptando.
  • Seguía sin funcionar aunque el servicio arrancara: no podía abrir el dispositivo por el que escribe. Eran dos cosas encadenadas —el paquete no cargaba el módulo que hace que ese dispositivo exista de verdad, y su regla de permisos estaba numerada de forma que el sistema la leía cuando ya era tarde— y hacían falta las dos para que el selector de acentos llegara a andar.
  • Y con los permisos resueltos, apareció el último: el teclado virtual nunca se creaba en ninguna máquina. Lo que el programa le describía al sistema para crearlo no tenía la forma que el sistema espera, así que lo rechazaba siempre. Es la primera vez que este código llega a producir un teclado.
  • Y cuando eso pasaba, el servicio quedaba «activo» con la función muerta, que es la peor forma de fallar: ahora reintenta unos segundos —por si le ganó de mano al sistema al iniciar sesión— y si no lo consigue termina, para que se vea dónde se miran las fallas.
  • Si un teclado no se puede tomar en exclusiva, se lo ignora en vez de usarlo: como todo lo que escribís se reenvía, un teclado que además sigue enviando por su cuenta hace que cada tecla llegue dos veces. Si no se puede tomar ninguno, el selector se desactiva y avisa, y escribir sigue funcionando igual.
  • Y con el teclado por fin creado, se llevaba puesto el sistema entero: dejaba la máquina sin teclado. El teclado virtual se declara con todas las teclas, así que pasaba la misma prueba con la que el programa reconoce un teclado de verdad, y se creaba antes de buscarlos: se encontraba a sí mismo y se tomaba el control exclusivo de su propio dispositivo. Desde ahí, cada tecla que reenviaba se la comía él en vez de llegar a la pantalla, y volvía a entrar por donde había salido. No se podía escribir ni para apagarlo. Ahora los teclados se buscan antes de que el virtual exista, y además se lo excluye por nombre.
  • Elegir un acento no escribía nada nunca: la lista de variantes que llenaba el lector de teclado y la que leía el selector eran dos listas distintas, así que la segunda estaba siempre vacía y toda selección fallaba.
  • Mantener una tecla que no tiene variantes perdía la letra. Si la sostenías más de cuatro décimas de segundo —lo que tarda cualquiera al pensar— la pulsación no se reenviaba y al soltar se decidía que ya era tarde: escribías s y no aparecía nada.

vasak-flare-daemon (nuevo)#

  • Las notificaciones que ofrecen abrir algo ahora se pueden abrir. El demonio no tenía forma de disparar la acción principal —la que usa el navegador para ir a la página, o el gestor de archivos para mostrar la descarga—, así que tocar la notificación no hacía nada. Además, al actuar sobre una notificación ahora se le avisa a quien la mandó que quedó cerrada: sin esa señal, la aplicación la sigue esperando para siempre.
  • Servidor de notificaciones del sistema. Muestra un aviso abajo a la derecha cuando llega una notificación y guarda el historial, que el escritorio consulta para mostrar lo no leído. Antes cada aplicación competía por el mismo servicio.

vasak-connect (nuevo)#

  • Las aplicaciones de tu celular Android se abren como ventanas del escritorio. Conectás el teléfono por USB con la depuración activada y aparecen en un menú nuevo del panel; cada una se abre en su propia ventana, al lado de las del sistema. No es la pantalla del celular metida en un recuadro: el teléfono sigue libre para usarlo mientras tanto.
  • El teléfono se detecta al enchufarlo, sin abrir nada ni apretar nada, y llega un aviso al centro de notificaciones. Si todavía no aceptaste la depuración, el aviso te dice que mirés la pantalla del teléfono.
  • Mientras no hay ningún teléfono conectado el servicio no cuesta nada. No pregunta cada tanto: queda esperando que el kernel le avise, y ni siquiera arranca el servidor de adb hasta que hay algo con qué hablar.
  • El menú mostraba «sin autorizar» aunque ya lo hubieras autorizado. Aceptar la depuración en el teléfono no genera ningún aviso del sistema —el aparato no se vuelve a anunciar, sólo cambia lo que contesta—, así que el servicio no se enteraba nunca y el cartel quedaba puesto para siempre.
  • La notificación usaba un icono que el tema de VasakOS no tiene, así que salía el genérico.
  • Los iconos no salen del teléfono: Android no los expone por ningún camino sencillo, así que las aplicaciones conocidas usan su icono del tema de VasakOS y el resto muestra su inicial. Traerlos del propio teléfono necesita leer el APK o instalarle una aplicación compañera, y ninguna de las dos entra en esta versión. Y sólo por cable: la conexión por wifi está diseñada pero no implementada.

vasak-session-manager#

  • La pantalla de bloqueo es ahora la misma que la de inicio de sesión. Antes la dibujaba gtklock con el tema de GTK, no con el del sistema, y salía una mezcla: la tarjeta con los colores de VasakOS y el resto con los de otro tema. Ahora toma los colores, el radio y la tipografía de tu configuración, muestra tu fondo de escritorio atenuado y tu foto de cuenta sobresaliendo de la tarjeta.
  • Se niega a bloquear si no va a poder desbloquear: sin su archivo de PAM no cubre la pantalla, porque una pantalla de bloqueo que no puede verificar una contraseña deja la máquina inaccesible hasta el botón de encendido.
  • La pantalla de inicio ya funciona con varios monitores. Antes se dibujaba en uno solo —el último que el equipo hubiera detectado, no necesariamente el que la persona está mirando— y el resto quedaba en negro. Ahora cubre todos: cada monitor muestra el fondo completo (no un pedazo de la misma imagen estirada entre los dos) y el recuadro para escribir la contraseña aparece en el monitor donde está el puntero. Si nadie tocó el mouse todavía, va al monitor principal. Mover el mouse a la otra pantalla lo lleva con la contraseña a medio escribir intacta.
  • Se ve el fondo de pantalla, el mismo que trae VasakOS, en lugar de un color plano. Hasta que se pueda elegir desde la configuración, un administrador puede cambiarlo escribiendo la ruta de una imagen en /etc/vasak-session-manager/background.
  • La lista de sesiones se veía blanca sobre el fondo oscuro y era ilegible: la dibujaba el sistema con un tema que en la pantalla de inicio todavía no existe. Ahora es propia y sigue el tema de VasakOS.
  • La sesión elegida se recuerda por cuenta, y de verdad. Se guardaba en un directorio temporal que se borra al apagar, así que en cada arranque la pantalla volvía a empezar de cero. Además era una sola elección para todo el equipo: en una máquina compartida la elección de una persona se le imponía a la siguiente. Ahora cada cuenta conserva su escritorio, y lo elegido antes de este cambio no se pierde.
  • Todos los textos aparecían sin traducir (login.title, login.signIn) en lugar de en español: al programa le faltaba el permiso para leer sus propias traducciones, y el paquete tampoco las instalaba. Por lo mismo tampoco se instalaba la configuración de greetd, así que el paquete no dejaba el sistema listo para arrancar con esta pantalla.
  • La pantalla de inicio no arrancaba: se cerraba antes de dibujar nada. Le faltaba un lugar donde escribir —greetd la arranca con un entorno mínimo y el motor web no arranca sin eso— y además pedía pantalla completa a un compositor que ya se la daba.
  • greetd queda configurado al instalar el paquete. Antes la configuración existía solo dentro de la imagen en vivo, así que quien actualizaba se quedaba con lightdm y nunca veía la pantalla de inicio nueva. El cambio se hace solo desde lightdm o desde ningún gestor: si elegiste otro, se respeta.
  • La configuración para sistemas instalados no lleva el inicio de sesión automático de la imagen en vivo, que nombra a un usuario que en tu equipo no existe.
  • Es el gestor de inicio de sesión (modelo greetd), con la interfaz alineada al sistema de diseño y menú de apagado/reinicio.
  • Bajaba privilegios de forma incorrecta y usaba un servicio PAM prestado.
  • El paquete no se podía generar. El CLI de Tauri estaba fijado en una versión incompatible con el crate de Rust, y el build intentaba armar un AppImage (que falla y además no se usa: el paquete instala el binario directo).
  • El teclado de la pantalla de inicio siempre era el de EE.UU., sin importar cómo esté configurado el equipo: quien tuviera un teclado en español escribía una contraseña distinta a la que veía y no podía entrar. Ahora usa la distribución del sistema, ofrece también la de EE.UU. y muestra cuál está activa.
  • Cada cuenta mostraba “User”. Ahora aparece el nombre real de la persona y su foto, y se listan también las cuentas que no están en /etc/passwd (LDAP, homed).
  • Se agregó “Otra cuenta…” para escribir el usuario a mano: si el equipo no listaba ninguna cuenta, la pantalla quedaba vacía y sin salida.
  • La pantalla se congelaba al verificar la contraseña. Una contraseña rechazada hace esperar varios segundos a propósito, y eso bloqueaba toda la interfaz. Además, si el servicio de sesión no responde, ahora hay un tiempo límite en lugar de quedar trabado.
  • Avisa si Bloq Mayús está activado, el cursor arranca en el campo de contraseña y Enter inicia sesión.
  • Las sesiones X11 se listaban pero no arrancaban. Ahora sí, y toda sesión recibe las variables que las aplicaciones necesitan para saber en qué escritorio están.
  • Recuerda la última cuenta y sesión usadas; muestra hora y fecha; y está traducida (español/inglés).
  • Se quitaron cinco componentes que no se usaban (iconos, configuración, shell, vicons, GTK y pinia): es lo primero que arranca en el sistema.

vasa-keyring (Nuevo)#

  • Sistema de keyring encriptado
  • Sistema PAM implementado para evitar replicar la contraseña
  • El llavero no se abría al iniciar sesión, y en una máquina nueva ni siquiera llegaba a existir. PAM le entrega la contraseña al demonio un segundo antes de que éste reclame su nombre en D-Bus, y esa respuesta del bus se tomaba como «contraseña incorrecta» en vez de «todavía está arrancando»: el reintento escrito justo para ese momento no llegaba a correr nunca. Como la base del llavero se crea la primera vez que se abre, quedaba sin crearse y todo lo que dependía de ella —contraseñas guardadas, frases de claves SSH— fallaba en silencio.
  • La frase de la clave SSH se escribe una vez y no vuelve a pedirse. ssh no tiene dónde guardarla ni cómo pedirla fuera de la terminal donde arrancó: desde una aplicación gráfica ni siquiera la pedía, fallaba y listo. Ahora la pide el mismo diálogo del llavero, con la opción de recordarla ahí —y el llavero ya se desbloquea al iniciar sesión—.
  • Las aplicaciones decían que no había llavero cuando en realidad estaba bloqueado. El servicio contestaba «desbloqueado» mientras rechazaba todo, así que los programas no pedían desbloquearlo: mostraban directamente que no había servicio de claves. Ahora dice la verdad, y avisa a las aplicaciones ya abiertas en cuanto el llavero se desbloquea, en vez de dejarlas creyendo lo contrario el resto de la sesión.
  • El llavero podía quedar inutilizable sin ninguna señal. Un segundo proceso le quitaba el nombre al que estaba corriendo, y al terminar dejaba el servicio sin dueño: ninguna aplicación podía usarlo mientras el sistema seguía informando que andaba bien. Ahora el segundo proceso se niega a arrancar y explica por qué.
  • Faltaba el auto-desbloqueo al iniciar sesión. El módulo que lo hace se instalaba pero nada lo conectaba, y las instrucciones para hacerlo a mano estaban incompletas: les faltaba una de las dos líneas necesarias, así que seguirlas tampoco alcanzaba. Al instalar el paquete ahora se avisa qué falta configurar y dónde.
  • Ahora la imagen del sistema deja el auto-desbloqueo andando, sin que haya que editar ningún archivo a mano: el system-login que se envía en la ISO ya trae las dos líneas. Antes cada instalación arrancaba con un llavero que corría, contestaba y fallaba en todo, y el único lugar donde arreglarlo era un archivo que nadie sabía que había que tocar.
  • El auto-desbloqueo se configura solo al instalar el paquete. Antes había que agregar dos líneas a mano en un archivo de PAM que nadie sabía que existía, y hasta que no se agregaban el llavero corría, contestaba y fallaba en todo. Se toca ese archivo con cuidado: sólo si es el que se espera, se arma entero, se compara contra el original y recién ahí se reemplaza de una sola vez, dejando copia al lado. Desinstalar lo deja como estaba.
  • El desbloqueo automático no podía haber funcionado nunca, ni con las líneas bien puestas: el módulo le entregaba la contraseña al bus del administrador en vez del de tu usuario, porque PAM corre como root antes de que exista tu sesión.
  • Tres contraseñas equivocadas y el llavero deja de contestar por medio minuto. Cualquier programa de tu sesión puede pedirle que lo desbloquee, y sin límite podía probar contraseñas tan rápido como el servicio contestara. Acertar la contraseña borra la cuenta y la espera.
  • Cuando el llavero está bloqueado, ahora te lo pide. Antes era un callejón sin salida: todo fallaba y la única salida era volver a iniciar sesión. Eso deja afuera a los ingresos que no llevan contraseña —inicio automático, huella, tarjeta— donde el desbloqueo automático no puede pasar nunca, y al caso de que el demonio se reinicie a mitad de sesión. El diálogo lo ofrecen solas las aplicaciones que usan el llavero estándar, sin cambios en ellas.
  • Las aplicaciones que usan el llavero estándar de Linux ahora funcionan: se implementó la interfaz completa que esperan, con los nombres correctos, avisos de cambios y bloqueo de colecciones.
  • Corregido: editar o borrar un secreto no se guardaba.
  • La contraseña maestra se guardaba en un archivo de texto plano.
  • Guardar y recuperar contraseñas ahora funciona de verdad: ninguna aplicación podía hacerlo. El llavero no publicaba la colección predeterminada donde los programas la buscan, y las respuestas tenían un formato que rechazaban. Verificado con secret-tool y con el mismo mecanismo que usa vasak-accounts.
  • El canal cifrado entre las aplicaciones y el llavero estaba mal construido y no seguía el estándar, así que ningún programa podía usarlo; y lo que llegaba cifrado se guardaba sin descifrar, con lo que al leerlo volvía ilegible.
  • Al reiniciar el llavero, la siguiente contraseña que se guardara pisaba en silencio a la más antigua. También: crear una contraseña borraba del disco las de otras colecciones.
  • El archivo del llavero se escribe de una sola vez y solo lo puede leer su dueño; antes un corte de luz a mitad de la escritura lo dejaba inservible.
  • Si una contraseña no se puede guardar, la aplicación ahora se entera en el momento y con el motivo; antes recibía una confirmación y la perdía al cerrar sesión.
  • Corregido: el módulo de inicio de sesión nunca desbloqueaba el llavero, porque pedía un nombre y un método que no existen.

vasak-accounts#

  • Se inicia solo cuando alguna aplicación lo necesita.
  • Las comprobaciones de permisos podían ser engañadas sustituyendo el proceso que consultaba; y datos de demostración se cargaban también en la versión final.
  • Ninguna aplicación podía usar una cuenta en línea. Toda cuenta creada desde Configuración nacía sin permisos y el demonio niega lo que no esté permitido, así que la función entera era inerte. Ahora, la primera vez que un programa quiere usar una cuenta se le pregunta al usuario y la respuesta queda guardada; cada permiso (correo, calendario, archivos) se decide por separado. Si no hay quien pregunte, se niega. Ahora esas reglas viven en el servicio de permisos del sistema, junto con la cámara y el micrófono, en un archivo que ningún programa tuyo puede reescribir.
  • Los tokens de tus cuentas salieron de tu llavero. Ahí el permiso no servía de nada: cualquier programa tuyo le pedía el token al llavero directamente y nunca pasaba por la pregunta. Ahora el gestor de cuentas es un servicio del sistema y los tokens viven en archivos que solo root puede leer, así que el único camino hasta ellos pasa por el permiso.
  • Al borrar una cuenta se borran también sus tokens: antes podía quedar una credencial viva en disco para algo que ya no existía.
  • Atención: las cuentas y tokens guardados con el esquema anterior no se migran. En la práctica no se podían usar —ninguna aplicación podía acceder a una cuenta— así que hay que volver a agregarlas.

vasak-accounts (Nuevo)#

  • Sistema de gestión de cuenta en linea
  • Encriptado via keyring de claves de accesos
  • Sistema de Whitelist para apps que puedan acceder

polkit-vasak (Nuevo)#

  • La autenticación se hacía en el proceso sin privilegios, que es justamente el que no puede garantizarla.

vasak-file-manager#

  • Se realizan correcciones de performance
  • Fix pantalla dividida
  • Se agrega opcion para descomprimir archivos
  • Se modifica Drag and Drop por el de wayland
  • Se mejora modal de opciones
  • Se corrigen errores minimos
  • Se corrigen traducciones
  • Se modifica preview para archivos
  • Copiar, mover y eliminar ahora muestran progreso y se pueden cancelar. Antes una copia grande no daba señales de vida ni se podía interrumpir. La cancelación también funciona dentro de un directorio grande, no solo entre archivos.
  • Nuevo Centro de tareas: un indicador en la barra superior lista las operaciones en curso con su barra de progreso y un botón para cancelar cada una. El seguimiento ya existía en el código pero no lo mostraba nada.
  • Deshacer (Ctrl+Z) para copiar, mover, renombrar, crear, comprimir y enviar a la papelera. Nunca ofrece deshacer algo que no puede revertir: un borrado permanente no es reversible, y si al resolver un conflicto se sobrescribió un archivo, deshacer no lo borra —porque el original ya no se puede recuperar y borrarlo destruiría datos en vez de restaurarlos. Las eliminaciones del propio undo van a la papelera.
  • Comprimir una selección en zip, tar.gz, tar.xz, tar.bz2, tar o 7z, con progreso real y cancelación (que además borra el archivo a medias).
  • Corregido: al extraer un .rar el destino se interpretaba como prefijo de nombre en vez de como carpeta.
  • Corregido: dos pestañas abriendo la misma carpeta podían dejar un vigilante de cambios huérfano.
  • El paquete no compilaba. 24 errores de tipos rompían el build de empaquetado. De paso se arregló el botón de expulsar unidades extraíbles, que estaba implementado pero sin conectar.
  • La contraseña de SMB viajaba en la línea de comandos, visible para cualquier usuario del equipo; y las conexiones sshfs no verificaban la clave del host.
  • La aplicación instalada mostraba las claves de traducción en vez de los textos . Ahora arranca traducida y en el idioma de la sesión.

vasak-galery#

  • Se actualizan dependecias
  • Se corrige .desktop
  • Las fotos se ordenan por su fecha real de captura (EXIF), no por la fecha del archivo, que cambia al copiarlas.
  • El escaneo de la biblioteca es paralelo y muestra el avance.

vasakos-icon-theme#

  • El botón de inicio ya no muestra una manzana. Los diez iconos start-here que el tema heredaba de WhiteSur dibujaban el logo de Apple; ahora llevan la silueta del lince de VasakOS. Está dibujada a propósito para tamaño chico: el logo original son 38 trazos finos sobre un degradado y a 16 px se convierte en una mancha, así que reducirlo no era una opción.
  • 32 iconos que en el tema oscuro eran invisibles ahora se ven: emblemas del gestor de archivos, emotes, tipos de archivo (fuentes, bibliotecas, archivos cifrados), la carpeta en vista de lista y el propio botón de inicio. Eran gris oscuro sobre fondo oscuro, contraste 1.1:1. La causa de fondo era que la variante oscura compartía varios directorios con la clara mediante enlaces simbólicos, y al ser el mismo archivo no había forma de recolorearlos. Cuesta 3 MB más de instalación.
  • 809 iconos nuevos traídos del proyecto original: más de 30 aplicaciones (DevPod, Embellish, Virustotal, Gauge, Sly, Flacon, Lunacy, Reqable, Agenda, Affinity y otras) que hasta ahora aparecían con el icono genérico.
  • Corregido: Flare, TubeFeeder y Pipeline quedaban sin icono por un ciclo de enlaces simbólicos.

Libs#

tauri-plugin-config-manager#

  • Vence cache tras cambiar toggleTheme para evitar no ser reactivo ante un cambio de theme

tauri-plugin-drag-and-drop-wayland (Nuevo)#

  • Se crea nueva libreria para manejar el drag and drop en wayland
logo

Vasak group © Todos los derechos reservados